A modo de Presentación parece
oportuno tratar de explicar el por qué
de este Blog. Cuando en julio de 2013 me sorprendió la noticia del paso de Cela
(uno de mis novelistas) por Hoyo de Manzanares (mi segundo pueblo madrileño) lo
primero que me ocupó fue recabar cuanta información me fuera posible al
respecto. Gracias a la colaboración de distintas personas (Juan de Orduña,
Director del Centro de Cultura; Fran Blanco, de la Fundación Pública Gallega
Camilo José de Cela; Carmen Merino, Archivera del Ayuntamiento de Hoyo; y,
sobre todo, Camilo José Cela Conde) conseguí reunir un buen paquete de datos
que me permitió componer una primera semblanza de esa reducida, pero
transcendente, estancia de Cela en Hoyo de Manzanares.
Lo que puse negro sobre blanco contó con el beneplácito de quienes habían colaborado con su información y, para mi sorpresa, Juan de Orduña la convirtió en el opúsculo: Camilo José Cela y Hoyo de Manzanares, presentado por el Alcalde José Ramón Regueiras, que editó y distribuyó el Ayuntamiento el Día de Cervantes de 2014, con ocasión del “bautizo” de la Biblioteca Municipal con el nombre de Camilo José Cela, acto al que asistió el hijo, Cela Conde, así como Maruxa y Jorge, dos de los hermanos del Nobel.[1]
Fue en ese acto inaugural cuando
Cela Conde nos informó de la existencia de veintiocho cartas escritas en el Nuevo
Sanatorio por su padre y enviadas a su entonces novia Charo, y fue al final de
ese acto cuando le rogué a Camilo que me las diera a conocer. Aún no sé muy
bien qué le movió a hacerlo, pero siempre le estaré agradecido por su confianza
y generosidad.
La lectura de las cartas trajo
tres consecuencias para mí:
- Descubrí que el Cela que estuvo en Hoyo era muy distinto del personaje público que todos teníamos en la retina y la memoria. Esta idea la compartí en la charla que di en el Centro de Cultura del Día de Cervantes de 2015, titulada: El hombre que se convirtió en Cela.
- Mi interés en el tema giró, desde la simple recogida de datos hacia la difusión de la transcendente estancia de Cela en Hoyo, tanto para los celianos como, sobre todo, para los hoyenses que se movían entre la ignorancia, el olvido o el rechazo de dicha estancia. Este giro es el que ha regido todas mis acciones posteriores, incluido este Blog.
- Hizo nacer en mí la necesidad de dar las a conocer las cartas. Tras exponer a Camilo mi intención, me encaminó hacía una versión novelada de su interesante contenido para evitar problemas de carácter legal. De ahí surgió Mi verano con Cela en Hoyo.
Esta historia novelada, que más tarde he calificado como “trampancéfalo” (trampa para el cerebro), fue asumida por el añorado Miguel Tébar, propietario de Ediciones La Librería. Miguel, hombre relacionado con Hoyo, lo editó y lo publicó, seguramente convencido, como yo, que el libro tendría una favorable acogida entre los hoyenses y sus veraneantes.
El Libro, que dediqué “a Hoyo”, fue presentado el Día de
Cervantes (otra vez) de 2016, de nuevo con la presencia del hijo y hermanos de
Cela, en el año de su Centenario. En su contraportada, Cela Conde dice que: “Rafael Martín, como buen ingeniero, se ha
documentado, ha trazado un algoritmo y ha obtenido unos resultados que, ¡oh
sorpresa!, son literarios.” Todo hacía indicar que el tema iba por buen
camino, pero el Ayuntamiento no tuvo a bien comprar y distribuir un buen número
de ejemplares, como había hecho con algún que otro libro referente a Hoyo. Si
para mí supuso un desencanto, para Ediciones La Librería supuso un importante
quebranto económico.
Como buen componente del género humano no sólo no aprendí nada de este mi primer tropiezo, sino que puse todo mi entusiasmo al servicio de la deseada asunción del tema Cela por Hoyo y los hoyenses, de forma tal que la mucha información que fui recogiendo durante los distintos actos del Centenario del Nobel, me convenció de que debía seguir escribiendo sobre el tema. Esas nuevas informaciones reforzaban el convencimiento de su importancia para la vida y obra de Cela y fraguaron en mí la idea de juntarlas y ordenarlas en un nuevo texto de tipo ensayístico. Y dicho y hecho: en el verano de 2018 terminé de redactar un texto titulado Cela en Hoyo… y viceversa, que dediqué “a hoyenses y celianos”. Como mi interés era facilitar la deseada asunción por parte del Ayuntamiento, le cedí el texto y lo registré a su nombre, pero en el trámite de la presunta Presentación se produjo un desencuentro con los responsables del Centro de Cultura sobre quien debería convocarla y se produjo un impasse en el proceso, que se vio interrumpido por la celebración de las elecciones municipales, en las que se materializó el relevo en el Equipo de Gobierno. El resultado fue el olvido y “almacenamiento” del Libro por parte del nuevo Ayuntamiento.
Los sucesivos intentos frustrados
de comunicación con los nuevos responsables me terminaron convenciendo de que
la relación estaba definitivamente interrumpida y que debía intentar buscar una
vía alternativa para que el texto pudiera ver la luz. Lo revisé, le añadí un
Apéndice y empecé la obligada búsqueda de alguna editorial que pudiera
interesarse por él. Como es lógico Miguel Tébar ya había escarmentado con Mi verano y declinó mi propuesta, y
ninguna de las editoriales que consulté se mostraron interesadas. Seguramente
la culpa era de mi texto.
Recurrí entonces a la
autoedición, que al menos me permitió materializar la obra y recibir el apoyo y
el beneplácito de familiares y amigos. Dios les bendiga.
El libro que titulé Cela versus Hoyo, y que dediqué de nuevo a hoyenses y celianos, contó con un gentil Prólogo de Cela Conde en el que afirma: “Rafael Martín se lo ha propuesto y ha acertado. El pulso entre CJC y Hoyo tenía que recuperarse”. Como el diálogo con el Ayuntamiento siguió cortado, y el Libro no fue presentado formalmente, su repercusión entre los hoyenses, para los que había sido escrito, fue muy reducida. Tuvo alguna repercusión entre los celianos (sus otros destinatarios) como parece probarlo el hecho de haber sido incorporado a una de las vitrinas de la Sala Pascual Duarte del Museo de la Fundación Pública Gallega Camilo José Cela, en Iria Flavia.
| Vitrina del Museo |
En 2019 entró en contacto conmigo
Eugenio Baras Navarro, nieto de Eugenio Baras Padilla que había sido compañero
de Cela en el Nuevo Sanatorio. El nieto había identificado al Miguel Vela que yo había creado para Mi verano,
con su abuelo. Intercambiamos mucha información y poco a poco fue tomando
cuerpo la idea de volver a escribir una historia novelada sobre la estancia de
Cela, esta vez teniendo como contrapunto a una persona real.
Aunque yo había hecho públicas mis
reticencias al respecto (Breve historia
de un trampantojo, Apuntes del
Ponderal, 5, oct. 2022) lo cierto es que la idea fue materializándose
gracias a la colaboración de Eugenio Baras y poco a poco escribimos al alimón La
forja de una amistad. Una vez más, Cela Conde tuvo la gentileza de
incluir un interesantísimo Prólogo del que quiero destacar la siguiente frase: “El verdadero CJC como persona anclada a sus
ansias, sus alegrías, sus temores y sus frustraciones aparece a mi entender
mucho mejor retratado en este libro que en sus novelas y sus memorias”.
Cuando el texto estaba prácticamente concluido se produjo un acercamiento del Alcalde Carrasco interesado en su lanzamiento y presentación. De nuevo el devenir político interfirió en la que podría haber sido la evolución normal del nuevo Libro, ya que las elecciones y el relevo del Equipo de Gobierno desviaron la atención de los responsables hacia otros asuntos más urgentes y, sin duda, más importantes para ellos.
Sin apoyo municipal y tras otra
nueva búsqueda frustrante de editoriales interesadas, Eugenio y yo recurrimos a
la autoedición como único medio viable para ver el libro materializado.
No sin cierta sorpresa, el nuevo
Ayuntamiento mostró, como su antecesor, el más absoluto desinterés por el tema,
por lo que decidimos buscar vías alternativas para su Presentación y
encontramos una grata oportunidad en otra tierra ligada a Cela como es
Guadalajara y su Alcarria. En marzo de 2024 realizamos una Presentación formal
en el magnífico marco de la Biblioteca
Pública del Estado en Guadalajara.
Para terminar de reseñar aquí mis
intentos de difundir el tema Cela-Hoyo a través de la letra impresa debo
recordar que en el número 7 de los Apuntes
del Ponderal (nov.2024) tuvieron a bien incluir mi artículo titulado: «Nupcial»: un poema hoyense de Camilo José
Cela.
Como se puede ver no han sido
pocos mis intentos de apoyar la difusión del importante paso de Cela por Hoyo
de Manzanares en la letra impresa, pero también se puede comprobar que el éxito
ha sido menguado, o al menos muy por debajo de lo que creo merece el tema. Ha
habido algunos logros muy apreciables:
- El interés de la Fundación Pública Gallega Camilo José Cela, pese a su desencuentro con Cela Conde, evidente avalista de mis publicaciones.
- La asunción del tema por parte de Marisa Baelo, tanto en Cosas de Hoyo, como en los Paseos Literarios.
- La acogida de la Asociación Cultural el Ponderal, tanto con la publicación de los Apuntes de varios artículos referentes al tema como por toda la información recogida en la Wiki Hoyo de Manzanares, mantenida y gestionada por Juan Manuel Hortelano.
Todo ello, con ser importante, sólo
minimiza mi sensación de cierta frustración, de la que sin duda debo empezar
por asumir mi responsabilidad. No he sido capaz de despertar el interés del
Ayuntamiento ya fuera del PSOE o del PP, cuando el tema es de interés evidente;
no muchos pueblos pueden presumir de haber jugado un papel transcendente en la
vida y obra de un premio Nobel.
El escaso éxito de los libros
escritos ha llevado a las editoriales a descatalogarlos, por lo que en breve
plazo están llamados a desparecer del “mundo real” y esta es la principal razón que me ha llevado a
abrir este Blog, que permanecerá abierto por más tiempo y permitirá recoger nuevas
informaciones cuando se produzcan, como espero, nuevos hallazgos.
[1]
El texto también fue incluido en el número 17 de la Revista La Gatera de la Villa, publicado en
abril de 2024.












