Si el Nuevo Sanatorio es el
dónde, sin duda, el Dr. Valdés Lambea[1] es el quién, entre las variables que explican
que la familia Cela-Trulock eligiera Hoyo para tratar la recaída de su
primogénito en su neumotórax, de ahí su "protagonismo" en el Blog.
José Valdés Lambea (Villanueva de
la Serena, 1888-Madrid 1969) fue, se puede afirmar que lo sigue siendo, un
notable especialista en el estudio y tratamiento de la tuberculosis; autor de
numerosos trabajos que aún conservan gran parte de su vigencia, pese a que la
gravedad de la enfermedad haya remitido en el mundo desarrollado gracias a la
amplia disponibilidad de los antibióticos, y a las mejoras en la higiene y
alimentación de la población.
Valdés fue colega y seguidor de
José Verdes Montenegro (1860-1942) considerado fundador de la lucha
antituberculosa en España (en 1901 abrió el primer dispensario antituberculoso
en Madrid) Ambos eran miembros del Comité de Dirección de la Revista Española
de Tuberculosis, del que también formaba parte el Dr. Partearroyo.[2]
Tras su paso a la reserva ejerció
la medicina privada y él, que era como se suele decir una eminencia en el campo
de las enfermedades pulmonares, se vino a dirigir el Nuevo Sanatorio de Hoyo de
Manzanares porque lo consideraría enclave idóneo para proporcionar una vida
higiénica y un aire seco y limpio, sabiendo bien que en aquellos años era la
forma más eficaz de combatirlas.
Después de ser autor, entre 1914
y 1936, de más de 30 publicaciones sobre la enfermedad y su tratamiento, el Dr.
Valdés publicó en 1944 una última obra pseudoliteraria titulada: Vidas de
Sanatorio. Tipos, ocurrencias y conversaciones, en la que recoge charlas con
pacientes y experiencias de “personajes que han padecido de tuberculosis y que
a su modo de ver han sido trascendentes y han cambiado la historia de la
humanidad.”
En esta nueva pieza de literatura
sanatorial que Valdés Lambea termina de escribir en enero de 1942 (por tanto,
seis meses antes de entrar Cela en el sanatorio), se defiende el beneficio que
para el enfermo puede tener la literatura tuberculosa.
Entre 1942 y 1944, fecha en la
que por fin el Dr. Valdés pudo ver publicada su novela, debió estar buscando
una editorial que estuviera interesada en ella. Es muy posible que las
editoriales que habían publicado sus obras anteriores estuvieran especializadas
en temas médicos y esta “aventura” literaria del Doctor les pareciera poco
adecuada a su línea habitual. Tuvo que ser la Editorial Aldecoa, la que había
publicado el Pascual, quien la editara. No parece descabellado pensar que, como
en el caso de Camilo, detrás de esta publicación estuviera la mano de Felisa Ibáñez de Aldecoa.
Tras abandonar la atención
hospitalaria, parece ser que dejó de publicar y se dedicó a leer, a asistir a
las tertulias del Café Hontanares, Café Gijón y otras, y a cultivar su amistad
con Pío Baroja, Camilo José Cela, Gregorio Marañón o Jiménez Díaz, entre otros.
Existe constancia en la Fundación
Pública Gallega Camilo José Cela de que el Dr. Valdés y Cela y mantuvieron el
contacto, al menos, hasta el año 1957, cuando éste ingresó en la Real Academia
de la Lengua para ocupar el sillón Q. En una carta que el doctor le escribió a
Cela en noviembre de 1956, el texto comienza así:
Querido Cela: Voy siguiendo paso a paso la carrera literaria de Vd., rápida y brillante. El último libro suyo que tengo es La Colmena.
Esta carta demuestra que el
doctor estuvo siempre atento al devenir literario y humano del escritor, sin
duda por la amistad surgida a raíz de la estancia de éste en el sanatorio de
Hoyo de Manzanares y prorrogada en las tertulias
[1] La información está tomada en
su mayor parte del artículo: Homenaje a un científico: el doctor D. José
Valdés Lambea de Martínez Albiach y Granda Orive. Revista de Patología
Respiratoria. Septiembre 2008
[2] La Revista Española de Tuberculosis como fuente para el estudio de la lucha antituberculosa durante la Segunda República. María del Carmen Palao
Ibáñez Universidad Complutense de Madrid.

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